Luis Carlos Gómez: el abogado que volvió a Tuluá para ejercer donde nació
Diez años en España, una especialización en derecho administrativo y siete años de ejercicio continuo respaldan a uno de los abogados jóvenes con más recorrido del centro del Valle.
Diez años de su vida transcurrieron lejos de aquí. Luis Carlos Gómez Bermúdez estudió y vivió una década en Cataluña, España, donde aprendió a hablar catalán con soltura y donde, como le ocurre a tantos vallecaucanos que se van, pudo haberse quedado. No lo hizo. Regresó al Valle del Cauca y decidió construir aquí su ejercicio profesional, en la misma ciudad donde su familia levantó un negocio en el centro y donde hoy atiende a quienes llegan a su oficina con un problema que no saben cómo nombrar.
Desde @asociadosgim, su oficina en Tuluá, atiende asuntos de derecho administrativo, acciones constitucionales y defensa de ciudadanos frente a las decisiones de la administración. Quienes han pasado por allí coinciden en describir un método poco habitual en el gremio: antes de hablar de honorarios, de términos o de instancias, Gómez explica. En español corriente, sin latinajos y sin apuro, qué es lo que está pasando y cuáles son las salidas reales.
"La ley está escrita para que usted no la entienda. Mi trabajo es que la entienda."
Esa convicción lo llevó más allá del despacho. A través de AbogadoExplica, su proyecto de pedagogía jurídica, traduce a lenguaje ciudadano lo que normalmente queda encerrado en el papel sellado: cómo se presenta un derecho de petición, qué puede exigirle un ciudadano a una entidad pública, en cuánto tiempo debe responder una alcaldía, qué hacer cuando no responde. La respuesta del público —miles de personas del centro del Valle que lo siguen y le escriben— confirmó algo que él sospechaba desde el principio: el problema casi nunca es que la gente no tenga derechos, sino que nadie se los ha explicado.
Hay también un componente personal en su forma de entender el oficio. Hijo del comercio del centro de Tuluá, Gómez sabe sin que se lo cuenten lo que significa una decisión administrativa mal tomada; la vio de cerca, en su propia casa, afectando el negocio que su familia construyó con los años. De ahí viene, dice, su insistencia en que la veeduría ciudadana no es un gesto de confrontación contra nadie, sino un ejercicio legítimo, previsto en la Constitución y al alcance de cualquiera que sepa usarlo.
A quienes le preguntan por qué dedica tanto tiempo a explicar en lugar de simplemente cobrar, responde con la frase que lleva en su marca personal y que en el Valle no necesita traducción:
¡Con mucho gusto!